Audrey Johnson
Llegamos a la heladería que me pidió Sara, solo puedo decir una cosa ¡es preciosa! La verdad es que no me he puesto a detallar cada lugar al que voy, pero este ha llamado mi atención, y no sé si es por lo familiar que te hace sentir.
Nos vamos a una mesa que hay en el fondo y que da la vista hacia un pequeño camino con árboles preciosos, sin embargo Sara toma el lugar que da hacia dicha vista y yo quedo de espaldas a ella.
Viene un camarero bastante joven a tomar nuestros pedidos; es alto, rubio con ojos leonizados que llaman bastante la atención....