Audrey Johnson
—¡Dios! Esa niña definitivamente me odia— río burlándome de Neith. Sara llevó a la pequeña muy temprano a consulta, le hacia falta una vacuna a la bebé, pero al parecer aun le duele mucho porque no ha dejado de llorar.
—no seas así, mira que creo que al que mas ama en esta casa es a ti— beso sus labios y me levanto a asearme, necesito estar lista para recibir a los investigadores.
Ayer llamaron a mi esposo para decirle que nos tenían la información, que por suerte la mujer y la niña siguen en New York, eso me alegró el día para hoy seguir con mi buen...