Audrey Johnson
¡Y llegó el gran día! ¡que nervios! ¿y si me caigo en el altar? ¿y si hago el ridículo? No, no, no. Eso no puede pasar. No pensaré en algo que me estrese el día.
Me estiro en la cama de la habitación del hotel y quito las sabanas de mi cuerpo, miro a mi lado y está vacío, Neith es muy tradicional con esto de las bodas, me dijo que era de mala suerte si dormía conmigo, incluso no me quiso ver ayer, así que me dijo que estaría en la casa nueva, donde viviremos después de la boda.
Allí supuestamente se arreglaría, su ultima frase antes...