Relata Ava:
No sabía exactamente cuánto tiempo había pasado, pero podría jurar que fueron horas. Cecil había vuelto hacia la habitación contigua y Mike no dejaba de caminar a mi alrededor, pensando que hacer, murmurando diferentes planes y en muchos casos, incoherencias.
Mientras que yo, seguía sentada en la misma silla, aterrada. Por lo menos, el sabor a sangre en mi boca, había disminuido, aunque sentía mis labios algo hinchados debido a la bofetada que me había dado Mike.
No podía dejar de reflexionar en que sería de mí, que sería de mi embarazo, pensaba en Alex, en mi abuelo, en como Mike se había convertido en este horrible hombre,...