Melissa frunció el ceño al repasar las respuestas de Hannah el día anterior notando un tono inusual en sus palabras. Preocupada, se volvió hacia Michael y le dijo:
—Necesito ir a ver a Hannah. Su respuesta me dejó inquieta. ¿Podemos ir juntos y asegurarnos de que todo esté bien? —Michael asintió, compartiendo la inquietud de Melissa, y juntos se dirigieron hacia el apartamento donde estaba residenciada Hannah.
Michael colocó una mano reconfortante sobre el hombro de Melissa y le dijo con calma:
—Recuerda que los jóvenes son impredecibles con sus emociones. Puede que haya algo en su mente que no haya expresado claramente. Estoy seguro de que todo está bien,...