En la bulliciosa oficina, Michael se sumerge en sus quehaceres, ajeno al hecho de que sus guardaespaldas no han presentado informes sobre las actividades que ha estado haciendo Melissa durante el día.
La despreocupación de Michael se fundamenta en la confianza sólida depositada en el grupo de hombres que vela constantemente por la seguridad de su esposa. Con plena certeza de su lealtad y habilidades, Michael confía en que estos guardianes son un escudo infalible para Melissa. Esta confianza arraigada se traduce en una sensación de seguridad que lo lleva a interesarse tranquilamente en sus propias labores.
Al salir de la oficina, Michael se encuentra con su chófer, cuya expresión...