La acusación de Melissa golpeó a Michael, quien, sintiéndose herido, respondió con firmeza:
—No estoy de acuerdo con esa forma de pensar. Nunca te he sido infiel en ningún momento. —Su voz, cargada de convicción, buscaba despejar cualquier sombra de duda. Michael se esforzó por explicar que sus acciones, aunque equivocadas, no estaban motivadas por la infidelidad.
La defensa de su integridad se mezcló con la emoción del momento, mientras ambos intentaban encontrar una verdad en medio de sus tormentas personales.
Melissa apretó los puños con furia contenida mientras miraba fijamente a su pareja. Con voz temblorosa, le exigió que dejara de mentirle. —He descubierto la verdad sobre Victoria, esa...