Melissa pasó una noche inquieta, sumida en pensamientos turbulentos acerca de las insinuaciones de Regina.
Las palabras de esa mujer habían sembrado la semilla de la duda y la posibilidad de que Victoria decidiera interponerse en su relación la atormentaba.
Cada escenario imaginable, cada conversación hipotética resonaba en su mente, creando un nudo de ansiedad. La incertidumbre se apoderó de sus pensamientos, dejándola vulnerable ante la incógnita de lo que el futuro podría deparar a su relación con Michael.
A la mañana siguiente, el teléfono de Melissa sonó con la voz entusiasta de Alessio al otro lado. Con emoción en sus palabras, le anunció:
—He terminado de diseñar la joya...