Melissa tenía un poco de nervios y pedía piedad, —Suéltenme, tendré un bebé y no quiero que le pase nada malo. ¡Además mi esposo vendrá a rescatarnos, estoy segura!
—Hablas del mismo esposo que asesinó a tus propios padres biológicos ¡Ay perdón, de seguro no lo sabías! —dijo el secuestrador en tono burlón.
—Mi esposo no tiene nada que ver con la muerte de mis padres, fueron mafiosos como ustedes que se aprovechan de las personas buenas.
—¡Qué inocente paloma! —Como ya no querían seguir hablando con ella uno se acercó por la espalda y le dio un golpe, Melissa supo que en ese instante era mejor usar la astucia...