Antonella:
Es tarde, no consigo poder dormir. Estoy intranquila al igual que ansiosa. Las náuseas siguen aunque no he vomitado. No sé si es bueno, me preocupa, pero no hay con quien compartirlo sin que se angustie y desee llevarme a emergencias, eso me da más miedo. Lo peor es que no dejo de pensar en cómo serían las cosas si estuviera Giancarlo aquí, si el supiera del bebé. Aún recuerdo sus palabras diciendo que no tenga miedo porque él estaría ahí.
—Te extraño mucho Giancarlo. – Digo a la nada
Ding, dong. – Suena el timbre ¿Quién será a estas horas?
—Hablo desde el recibidor. — ¿Quién es?
—Hola...