Mientras todos salían a la pista de baile, Grayson se levantó de su asiento y se acercó a Michelle.
Estaba sentada al lado izquierdo de la mesa alta, masticando felizmente un panecillo con sabor a limón.
Ella levantó la vista cuando sintió que él se acercaba. Había crema blanca untada en la comisura de sus labios, pero ella no se dio cuenta.
Grayson la miró y se rió entre dientes. Él pensó que ella se veía linda.
Sacó su pañuelo y extendió la mano hacia adelante, limpiando la comisura de sus labios.
—Comes como un bebé —bromeó y el calor subió por el rostro de Michelle.
—No, no lo hago...