Aaron inhaló profundamente. La emoción se apoderó de él y sintió un cosquilleo recorrer su cuerpo ante las palabras de Tessa.
Se quitó la ropa y luego le quitó el vestido a Tessa antes de arrancarle el sostén.
Ella jadeó, pero salió como un gemido bajo. —Me gustaba ese sujetador.
—Te conseguiré cien más —dijo Aaron con voz áspera.
Se subió a la cama y se acomodó entre sus piernas. Él se cernió sobre ella mientras ella la recostaba en la cama.
—¿Estás segura de esto? No quiero lastimarte… —susurró con voz ronca mientras pasaba sus nudillos por su mejilla, dejando deliciosos cosquilleos a su paso.
Tessa levantó las piernas...