—¿Y te gusta Madrid? — me pregunta su madre cuando ya estamos en la cocina y amablemente me sirve una copa de vino.
Definitivamente no esperaba todo esto, su cocina es prácticamente del mismo tamaño que el piso que ahora compartiremos con Bruno y realmente no entiendo que hace viviendo allí.
—Sí, es una ciudad hermosa y su gente es increíble. — respondo sin dudarlo y es que solo estoy diciendo la verdad.
—Buenas tardes, siento la demora es que debía contestar una llamada. — escucho que dice un señor y al darme la vuelta, veo que Bruno va directamente a abrazarlo.
—¡Papá! — dice con gran entusiasmo y el...