Sin embargo, al asegurarse de que Belinda no supiera lo que Ernest había dicho, él sintonizó la conversación que ella y Camille estaban teniendo e inmediatamente deseó no haber escuchado.
—¿Una cuna?—
—Era de Anthony—.
Edmond observó cómo los ojos de Camille se deslizaban hacia la parte media de Belinda y le leía los labios. —Oh, Dios mío, ¿estás embarazada?—
Belinda sacudió la cabeza. —No.—
—Entonces … ¿por qué tienes esto?—
—Edmond trajo todas las cosas de Anthony de Oregón. No se deshizo de nada—.
—Ariana podría querer usar esto. ¿Le has preguntado?—
Belinda arrugó la cara. —Pues… ya sabes… esa decisión es realmente de Edmond. No sé cómo se...