—No, mi mamá no está en el cielo,— Edmond precipitó sus palabras. —Pero yo no vivía con mis padres cuando era un niño. No tenía a mi mamá o mi papá, pero no es igual para ti. Tienes… a tu papá. Me tienes a mí. Y donde quiera que yo esté, a partir de ahora, esa es tú casa. Nunca te voy a dejar, Anthony. ¿De acuerdo? Ahora que nos hemos encontrado el uno al otro…— Edmond bajó el volumen preguntándose cuánto de lo que estaba diciendo en realidad era comprendido.
—¿Me conociste cuando era un bebé?— Anthony preguntó en voz baja.
—Eh… no.— Edmond estaba decepcionado por tener que...