Punto de vista de Blake
Oliver Kim era, probablemente, el mejor asistente que pude haber encontrado y, ¿cómo no? Si al día siguiente ya tenía para mí una cita concertada con Raymond Clark.
A juzgar por su desempeño actual, se estaba ganando un buen bono para fin de año, y unas merecidas vacaciones para que fuese a visitar a su familia a Corea del Sur.
El lugar de reunión era una locación común, algo esencial para que no saltaran las alarmas de nada. Nos veríamos en un restaurante familiar en los suburbios, por lo que me vestí, esa tarde, como si fuese a salir con mis amigos, medio informal.
Raymond...