Ian
Parqueo la moto frente al restaurante donde me veré con las amigas de mi pelirroja. Luego me conduzco a la mesa que reservé para esperarlas.
Unos diez minutos más tarde, entra Taís y me saluda con timidez, acto seguido, se sienta frente a mí.
—Este lugar es hermoso, muchas gracias por invitarnos, Ian —dice con nerviosismo.
Trato de ser amable, aunque no lo sienta, mas lo hago por la pelirroja.
—Gracias a ti por el regalo de cumpleaños. Lamento mucho no haberte podido recibir aquel día.
—No te preocupes, entiendo que necesitabas descansar —responde. Pone su mano sobre la mía de manera disimulada.
Mierda, no quiero lidiar con esto....