Ella no sabe si fue el miedo, la droga o sus dos simples palabras, pero de repente el cuerpo de Aven se rindió.
Sus ojos se volvieron a poner en blanco y sus extremidades que la habían sostenido durante tanto tiempo finalmente cedieron a la droga de violación en su sistema sanguíneo. Todo en su mente se volvió negro con nada más que los sonidos de los latidos de su corazón.
Harry se quedó congelado frente a ella mientras ella se inclinaba hacia atrás y chapoteaba con fuerza en la piscina, sin ningún esfuerzo por intentar agarrarla mientras caía.
Aven, que fue oficialmente noqueada por la droga, cayó al agua...