Nunca antes salí de un lugar más rápido.
Lo último que recuerdo fue recoger todas mis cosas de mi camerino y marcharme lo más rápido que pude. Me siento estúpida, tan estúpida.
Es increíble y no hay forma de cambiar sus maneras. La parte difícil es que sabía que no iba a cambiar, pero me arriesgué en el último minuto.
No le dije nada, salí y cerré la puerta. Quería que fuera a verlo así. No sé cuál era su punto; ¿Estaba tratando de ponerme celosa? No tengo celos de esa chica, en todo caso me siento mal por ella.
Las drogas, Dios mío, no me di cuenta de que...