Hizo una pausa por un momento, dudando sobre su respuesta.
—Quiero decir que nada me detendría —Él sonríe, haciéndome sentir incómodo porque esperaba un no, pero eso tampoco era un sí —Pero no está en mi agenda diaria—.
No sé qué pensar de eso.
—Ahora se completamente honesto, ¿alguna de estas respuestas es mentira? —
Sonríe, mirando el reloj.
—Sí —Él asiente, haciendo que se me caiga el estómago —Se acabó el tiempo —
Mierda.
Miro el reloj y veo que la manecilla pasa las seis. Se me heló la sangre con la última respuesta, sabiendo que una o muchas de sus respuestas eran mentiras. Eso derrota completamente el punto...