No obstante, el estado de salud de su madre empeoraba cada vez más y las posibilidades de cumplir su último deseo eran cada vez más remotas.
Por tanto, había decidido entregarle a Jong todo lo que Jeremiah necesitaba para desvelar el secreto que la supuesta madre que le había ocultado durante tantos años su verdadera familia.
—Seguro que te estarás preguntando por qué te he pedido que vinieras, ¿verdad? —expresó mirándolo.
El abogado asintió.
—Tengo la impresión de que se trata de algo serio. ¿De qué quieres hablar?
—Bueno, ¿por dónde empiezo? —se rascó nerviosamente el cuello.
—Tómate tu tiempo, no tengo prisa por irme todavía.
Elliot comenzó a relatar...