C A P Ì T U L O XXXVI: "El Club 33"
— ¿A dónde vas?
Su ceja levantada y una ligera sonrisa burlona en su rostro me dieron unas enormes ganas de darle una cachetada que le tumbara la perfecta y blanca dentadura que tiene y es que en si él condenado no es aborrecible para la vista.
— Te comenté que quería ir a ver a mi doctor. Solo serán unas cuantas horas.
Dije sentándome y colocando la pequeña cartera dónde llevaba mis documentos de identidad que por supuesto Edward me había devuelto a reposar en mis piernas.
Suspiré.
>> Sé que nuestro día llegará muy pronto y...