“La vida es tan breve, que nunca debemos dejar de sonreirle”
A.K.M
Anna regresa a Frankfurt luego de la fantástica experiencia en Francia, era cierto aquello de que en París se respira arte, pasión, amor.
Al llegar a su casa, Edelmira la espera con una gran sorpresa; logró reunir a algunas de las compañeras del conservatorio y preparó una exquisita cena.
Cuando Anna abrió la puerta, el grito de todas la emocionó tanto que sin poder evitarlo, las lágrimas descendieron por su rostro.
—¡Bienvenida! Mi amor —Edelmira se acercó y la abrazó, aquella sensación de calidez era mágica, Anna se sentía feliz, alegre, plena.
Karem Bach, también había sido invitada...