Al escucharlo, Ava casi se ahoga con su bebida, no creyó que él fuera a ser tan directo.
—¿Estás bien?
—Si lo estoy, Mateo Licciardi, por lo visto tú no te andas por las ramas.
—Me gusta ser directo, y sincero con lo que pienso y siento. —Ahí estaba de nuevo esa sonrisa que podría derretir hasta un témpano de hielo.
—Ya veo.
—Quiero algo más contigo y que el tiempo sea el que ponga las cosas en su lugar.
—¿Y si ella regresa? —Ava quería saber que tanto sentía aun por ella.
—No lo sé, te mentiría si te dijera que sé cómo voy a reaccionar, estoy tratando de...