21 Jennifer
La entrada al teatro fue sin mucho alboroto, estaba casi desierto y me pareció extraño. Siempre había gente pululando por los alrededores de los bastidores.
Encontré a Greta saliendo con lágrimas en los ojos.
—¿Greta, estás bien? — pregunté.
—La compañía cerró —dice entre hipidos y se va.
—¿Qué?
La vi irse como una estatua de sal, esto se cuenta y no se cree.
Seguí caminando para ir a ver a Greco, esto tenía que ser un error, pero un presentimiento me decía que Greta jamás se pondría así por nada.
Camine por el solitario lugar, frente al escenario justo en los asientos del medio del teatro estaba...