Durante el viaje a Las Vegas, Sámara y Nicolás, consiguieron cerrar el trato que tenían pendiente para el beneficio de la empresa y con más tiempo del que tenían previsto, libre, comenzaron a disfrutar de unas pequeñas vacaciones.
Al volver ambos actuaban de una manera extraña, pero se les veía felices y llenos de energía, para seguir con el tema del juicio.
Con el paso de los días, el avance del juicio indicaba que el final estaba cerca, aquello aseguraría que Helena Ramírez no volvería a sentir lo que era la libertad, al menos hasta que fuera una anciana muy anciana y quizás ni siquiera en ese momento lo pudiera...