Ava cerró la puerta de la casa donde se alojaba, se recargó y se quedó pensativa. No tenía ni el mes trabajando para Hoffmann y ya tenía su vida patas arriba, era la primera vez que sentía algo así por un hombre.
— ¿Estás bien? —escuchó la voz de su compañera, Yany. Ava asintió rápidamente y comenzó a caminar hacia su cuarto, pero la detuvo. — ¿Sigues sin hablarte con Alice? —Ava miró a la joven a su lado.
—He intentado hablar con ella, pero al parecer está empeñada en esquivarme no sé por cuánto tiempo más. —Yany hizo una mueca de “Oh”
—Lo siento, ¿Quieres que hable con ella...