Ava tecleó un mensaje de buenas noches a su familia, e informó que no sabía aun si podría ir en las fechas festivas al pueblo, pero que haría todo lo posible.
Luego se recostó después de un largo baño tibio, se puso su pijama y cuando estaba a punto de quedarse dormida, tocaron a su puerta. Ella abrió sus ojos y se quedó quieta, quizás imaginando que había escuchado un ruido. Pero no.
— ¿Ava estás dormida? —escuchó a una de sus compañeras de casa, se levantó y fue directo a abrir la puerta. Al abrirla, ella lució un poco… alertada.
— ¿Qué pasa? —preguntó Ava.
—Te busca tu ex...