Oscar paseó de un lado a otro, mientras Björn hablaba por su celular, ya había pasado tres semanas desde que habían capturado a Bruno en Sídney, y este día llegaría de su extradición desde Australia.
—Gracias. —colgó Björn su celular y miró a Oscar impaciente. —Ya ha llegado, no se nos permitirá verlo hasta el día del juicio.
—Bien, —contestó él.
— ¿Qué pasa? —preguntó Björn al verlo ansioso.
—Nada, ya quiero que termine esto.
—Yo también, —dijo Björn al tomar asiento en una de las bancas del jardín principal.
— ¿Y Ava? ¿Ya le has dicho que lo han capturado?
Björn se tensó, no quería decirle nada de ese...