Björn y Ava desayunaron en total silencio, él leyó su periódico y luego dio su último bocado para entonces hablar. Ava dio un trago a su jugo de naranja.
― ¿Cómo se siente? ―preguntó Björn sin dejar de mirarla detenidamente, Ava se aclaró la garganta.
―Bien, gracias por el desayuno, el dolor de cabeza se ha ido. Solo necesito ir a la casa a darme un baño y alistarme para…―luego detuvo sus palabras. ―Claro, si todavía yo…―no terminó su oración al ver el gesto de Björn.
―Hablemos de lo sucedido de hace horas atrás. ―Ava se tensó, él notó como sus mejillas se sonrojaron.
―Primero que todo…―Björn la interrumpió haciendo...