Axel Vega Lazcano
Mazamitla, Jalisco, México
Besé a Amaia con mucha ternura y amor, quería que, ella se relajara completamente en mis brazos, mientras le pasaba el miedo a la tormenta. La fui acariciando con mucha delicadeza, mientras nuestros besos, estaban encendiendo la temperatura, dando paso para que, yo le hiciera con mucho cariño, el amor a mi hermosa mujer.
La estaba despojando de su ropa despacio, cuando sonó por primera vez, mi celular en la mesita de noche, que inoportuno el que estaba llamando justo ahora, no me podía detener, eso lo sabía de sobra.
–Ahora no, Axel – Me suplicó ella, muy agitada – Necesito que, me hagas...