Amaia Domínguez García
León, Guanajuato, México
Había algo en la mirada de Axel que decía más que mil palabras, algo que me dio miedo y que para no arruinar esa noche hermosa en la que celebrábamos mi recepción, mejor no quise ni preguntar. Axel, al parecer, estaba pensando lo mismo, pues me levantó la mirada y me besó dulcemente haciendo que olvidara todas las cosas malas que estaba pensando. Me relajé sintiendo cada uno de sus besos mientras viajaba al paraíso con cada uno de ellos, Axel hizo que me perdiera en ese momento y que dejara de pensar en todo lo demás. Solo éramos él y yo y por...