Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
Amaia se había desmayado en mis brazos y apenas la alcancé a sostener, ella estaba tan débil que se hubiera ido directo al piso, de no haberla tenido abrazada yo. La cargué en mis brazos con mucha ternura y amor y con cuidado y con ayuda de Cris, la recosté en la recámara de nuestro departamento. Ella estaba completamente suelta y esto no debía estar pasando, todo como siempre era por mi culpa de no saberme comportar como es debido con ella.
–Axel, tranquilo. Amaia hace rato que nos fuimos a tomar el café, se empezó a sentir mal – Dijo Cris – Por...