Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
El día se me pasaba muy lentamente sin ir a la firma, pero ahora que con Amaia habíamos empezado a darle forma de nuevo a mi situación y a empezar a agendar de nuevo citas con clientes, el ánimo me había vuelto. Ella me contagiaba esa alegría por salir adelante, siempre me decía que yo podría levantarme y que podríamos volver a tener todo lo que me fuera a quitar la estúpida de Cecilia en caso de que ella ganara el juicio de divorcio. Estaba muy metido en la organización de mis clientes, cuando tocaron la puerta del departamento.
–Axel, ábreme – Dijo Ivanna...