Al volver a la ciudad, April se quedó maravillada con el enorme edificio al que arribaron, subieron hasta el último piso, en dónde las esperaba un gigantesco y lujoso apartamento.
Allí fueron recibidas por un gran grupo de empleados, entre el servicio y más escoltas, todos inclinados en reverencia hacia su nueva señora y damita.
Albert las presentó, Megan y April tenían sus bocas abiertas, pues aunque ya habían visto el lujo y la opulencia en la mansión de los padres de Albert, ellas no esperaban vivir en un palacio como ese.
Sobre todo cuando estaban acostumbradas a ese pequeño apartamento, que parecía ser más chico que la sala de...