Narra Johana…
Luego de que mi padre entrará a mi oficina y me humilló, salí de allí devastada, me fui a donde siempre suelo ir a distraerme, me fui directamente a un spa, ya había pedido una reservación, llegue y entre, me indicaron la habitación, y me desnude, me coloqué boca abajo, me comenzaron a dar los masajes…
Esta no era la misma mujer que me solía atender, tenía manos más grandes pero delicadas, y vaya que me hacía llegar a la luna y tocar el cielo con los dedos, era excelente lo suficiente como para quedarme dormida, después de una hora de finalizar el masaje, la masajista me despertó…...