Por Alejandro
El domingo se asombró que no haya alguién en mi cama, es que realmente el viernes dormí solo unas horas y el sábado por la noche, luego de ir a cenar con Omar en el restaurante de siempre, me comenzó a doler un poco la cabeza, estaba por llamar a Valeria, para que me hiciera masajes, pero decidí tomarme unas aspirinas.
Salí de la ducha, me vestí rápidamente y bajé a la cocina, ya tenía listo mi desayuno, le pedí que me hiciera masajes, ya no me dolía la cabeza, solo necesitaba el contacto de sus manos.
Estoy muriendo de ganas por poseerla, es más fuerte que yo....