Punto de vista de Zion.
Después de la ducha, fui a la cocina a por café y me recibió la encantadora sonrisa de mi abuela.
—Buenos días, abuela.
—Buenos días, cariño, ¿cuándo has llegado?
—Bueno, no estaba previsto. Tu nieta decidió escaparse y yo la seguí después. No estoy seguro de ella, pero llegué aquí sobre las once de la noche. Debe estar muy cansada.
»Mmm, dice que la casa es aburrida porque no tiene a nadie con quien hablar —lo dije mientras daba un sorbo a mi expreso doble—. Así que, abuela, estaba pensando. ¿No se supone que los gemelos salen más rápido de lo normal?
—Es cierto, pero...