Elijo un lugar apresuradamente y dejo caer los papeles allí. Su perfecta sonrisa y su perfecto rostro me miran por el rabillo del ojo cuando me doy la vuelta. Tocándome el pelo nerviosamente, lo encuentro de pie en su puerta, con la mirada perdida y nerviosa. Una pregunta se posa en su rostro. La forma en que me mira es como si deseara que yo la respondiera. Mientras los pensamientos se agolpan en mi cerebro, miro hacia otro lado apresuradamente. Busco la calma después de la tormenta, y sé cuál es la única manera de que eso ocurra.
Al levantar la cabeza, por fin me siento despejada por un momento....