Narrador.
Mohamed estaba mirando a la loba, debatiéndose entre hacer eso de morderla o dejar que pase el tiempo como corresponde para no tener esa sensación que siente en este instante, además de saber que una vez y la marque no seguirá avanzando más su madurez por lo que tenía el temor de que si no llegase a funcionar ella quedaría con su rostro tierno para toda la eternidad recordándole que cometió un error.
—¿Todavía dudas?— inquirió Asminie recostada de la pared con las manos tras la espalda, estaban en uno de los pasillos que dan a su recamara.
—Aunque tu cuerpo me tiente, no puedo sacarme de la cabeza...