Narrador.
Más tarde, cuando todo estaba listo, ellas se fueron y dejaron al fin que Kasul, quien estaba en la sala de descanso esperando, ya que lo habían sacado de la habitación, subió a ver cuál era la sorpresa que le esperaba y cuando vio a Fátima lucir tan hermosa y distinta se quedó boquiabierto y sin poder pronunciar palabra de puro asombro. En cambio, a ella le temblaban las piernas de los nervios y se sentía turbada. Él miró a todos lados viendo los pétalos de flores esparcidos por toda la habitación y las velas aromáticas encendidas.
—¡¿Todo esto es para mí?! — averiguó incrédulo.
—¿Es que está mal?...