Isabella
—Entonces, estoy aquí, deseando que me ames, habibi—dije deseosa de que me tomara ahora, mi piel quemaba bajo sus dedos, él asintió, retiró sus dedos de mi barbilla y luego empezó a quitarse a su tiempo la camisa de vestir, para después, quedar sin algo que cubriera su pecho, se veía que hacía ejercicio, tenía marcado su abdomen, mis dedos se fueron de inmediato para tocarlo, escuché como tomó aire a mi toque, pasé saliva y empecé a disfrutar tocar su piel cálida, cuando levanté mi mirada, él me miraba, sus ojos estaban muy oscuros. Noté su garganta tragar saliva.
—Quiero que sepas que nunca me he entregado en...