Diana Rodrigues
"Estamos en la isla de Maho", responde Aslan sonriendo.
"No tengo palabras".
La emoción me invadió cuando Aslan me reveló nuestro destino en la Isla Maho. Mi corazón latía deprisa mientras imaginaba lo que nos esperaba en este lugar paradisíaco. Y allí estábamos, en el magnífico aeropuerto con vistas al mar resplandeciente. Escuchando el sonido de las olas, sintiendo la suave brisa, era imposible no enamorarse de tanta belleza.
"Realmente es magnífico, Aslan. No tengo palabras para describir lo hermoso que es este lugar", susurré, acercándome a él y cogiéndole la mano con cariño.
Él sonrió, sus ojos brillando de felicidad al compartir este momento conmigo-. Sabía que...