Diana Rodrigues
Estoy sentada dentro del avión privado de la familia Murabak, rodeada de una atmósfera de incertidumbre y miedo. A mi lado están Joseph, mi fiel amigo y confidente, que viene a recogerme, y Lemi, que comparte conmigo la angustia y la incertidumbre. Un pesado silencio se cierne sobre nosotros mientras volamos de regreso a Kudsi, el país donde Aslan es el jeque y donde ahora todo parece desmoronarse, ya que está siendo tomado por los rebeldes.
Las últimas horas han sido un torbellino de emociones. Salimos precipitadamente de la bodega tras recibir la alarmante noticia de que algo terrible le ha ocurrido a Aslan. Mi corazón está apretado...