Diana Rodrigues
Después de contarle todo a José, me acosté en la cama, pero no dormí. No podía dejar de pensar en lo que había pasado y en la angustia de lo que pasaría cuando me volviera a encontrar con él. Pronto sonó el despertador y era hora de trabajar, así que José y yo nos fuimos al hotel.
"¿Por qué no vino ayer la muñeca a trabajar?". - Sirlene se me queda mirando en cuanto entro en el vestuario para ponerme el uniforme.
"No quiero pelear, es mejor que cada uno se quede en su rincón, yo necesito un trabajo y te garantizo que tú también necesitas el tuyo,...