Amira
Un mes después – Mardi Gras
A veces, hacer un trato con el diablo es lo mejor que puedes hacer. Sobre todo cuando te das cuenta de que no es un diablo en realidad.
Salvo esta noche.
Esbozo una sonrisa por el juguete sexual que tengo dentro y que vibra mientras escucho al dueño de los Voodoo Kings de Nueva Orleans cantar las alabanzas del whisky de Seven Sinners y, en concreto, de su preferido: la etiqueta Fénix.
—Me alegro mucho de que lo disfrute.
—Voy a comprar todo lo que pueda. Seguro que al comisionado también le gustaría un par de botellitas. Y yo que creía que no...