Capítulo 30.
Zaria estaba impaciente queriendo sentir los labios del vampiro, ella desechó los pensamientos que le impedían dejarse llevar por la atracción que siente tanto por el cómo por los demás hombres.
Pero el momento se derrumbó cuando la humana por él rabio del ojo pudo ver a tres personas más que veían la escena junto a un niño que ve con ojos brillantes el momento.
Ella, al verso en esa situación, su reacción fue lanzar al vampiro de un empujo que tomo por sorpresa al vampiro y que si este no tuviera los reflejos que tiene hubiera terminado en el suelo.
El vampiro se recompone de la impresión...