Al día siguiente el tío de Arnaldo lo fue a visitar a su casa. Él debe de regresar a su país y para que nadie sospeche, decidió hacer una última visita.
Zayda y el tío de Arnaldo lamentaron que sus planes hayan fracasado y no se hayan podido deshacer de él. Lamentablemente, están tan empeñados en ser los dueños de la jugosa herencia Ferreira que están dispuestos a hacer lo que sea.
—Ahora deberás de inventarte otra cosa y tratar de que esta vez sí te funcione—. Exigió Zayda.
—No, mujer. Yo ya le hice una, ahora es tu turno para sorprenderme con tus habilidades de malvada.
—Pero, ¿y cómo...