Olvidan por instante, todos los roces y errores cometidos. Se internalizan juntos en una inmensa alegría. La emoción los invade hasta las lágrimas. Sin embargo, Aníbal quiere una respuesta para la siguiente pregunta:
—Es inverosímil creer, que estuviste oculto, tanto tiempo y nos engañaste, perfectamente a todos. De seguro tuviste un gran aliado, dime papá ¿Quién te ayudó y de paso, te mantuvo informado de todo lo que hacíamos?
—Eres bien perspicaz y curioso Aníbal, en eso eres idéntico a mí. Y si tuve un gran aliado.
—¿Quién papá? —pregunta Marlon con asombro.
—Pierre Pinott.
—¿Qué? ¿Hablas en serio? Hasta dude de Mara—enfatiza Aníbal.
—Ya lo demás lo saben, se...