SILVAN
En toda mi vida, el número de veces en las que actué impulsivamente se podría contar con una mano. Y no fue por preferencias personales. Más bien, fue forzado por las circunstancias.
Debido al poder y la autoridad que tenía, una sola decisión equivocada podía llevar fácilmente a la destrucción de una manada entera o tal vez a la aniquilación de una ciudad. Por lo tanto, desde que era joven, ya estaba incrustado en mi mente ser muy cuidadoso, ya que mis acciones podrían tener implicaciones de largo alcance que podrían afectar a miles, si no a millones, de hombres lobo y humanos por igual.
Sin embargo, esa noche,...